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Las promesas pendientes de Armenta con Tepeaca

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En la política, las promesas brillan en campaña como el sol del altiplano, pero muchas se desvanecen cuando llega la hora de rendir cuentas. El gobernador Alejandro Armenta, originario de la región, llegó con un discurso fuerte para Tepeaca: más verde, más productiva, mejor conectada y con una visión de economía circular que transformaría los residuos en oportunidades. Sin embargo, a más de un año de su administración, hay compromisos clave que siguen en el tintero o avanzan a paso de tortuga, dejando a los tepeaquenses con la sensación de que no todo lo anunciado se ha materializado con la urgencia prometida.

Entre las banderas de campaña destacaban: sistemas de riego y paneles solares para el campo que reducirían costos energéticos hasta en un 80%,pavimentación masiva de vialidades, y sobre todo, el ambicioso Centro de Transformación de Materiales Orgánicos e Inorgánicos. Este último se presentó como la solución para evitar que Tepeaca enviara sus desechos a otros sitios, como San José Chiapa, impulsando reciclaje de plásticos, generación de compost y una verdadera economía circular. Armenta pidió al alcalde Alfredo Velázquez conseguir terreno y lo vinculó a modelos nacionales de sustentabilidad.

Hasta ahora, el Centro sigue en fase de planeación y expropiación. En marzo de 2026, se hablaba de 24 hectáreas ya aseguradas en Rancho de San Andresito, con expectativas de que “en los próximos meses” comenzara a operar. Pero no hay inauguración, ni reportes de construcción avanzada ni operación tangible. Mientras tanto, los tiraderos y el manejo de residuos continúan siendo un problema latente en una zona agrícola y comercial como Tepeaca. Es un proyecto estratégico que, de no acelerarse, corre el riesgo de convertirse en otra promesa más que se diluye entre anuncios y supervisiones.

Otras áreas muestran avances parciales, pero con rezagos visibles. La Obra Comunitaria ha entregado recursos (más de 7 mdp en junio de 2025 para 26 proyectos regionales), y la planta de tratamiento de aguas residuales en Santa María Oxtotipan ha sido supervisada y avanzada. Sin embargo, los tepeaquenses siguen reportando necesidades urgentes en pavimentación de calles secundarias, rehabilitación integral de caminos rurales y apoyos consistentes al campo. Los paneles solares y sistemas de riego prometidos no han escalado al nivel anunciado, y la conectividad vial —clave para el tianguis y el comercio— no ha cerrado la brecha histórica de abandono. 

El caso del Hospital General de Tepeaca es un pendiente que la administración de Armenta no ha podido resolver y sigue estancando en el olvido y abandono.Sin certeza jurídica del predio no se puede invertir en el nosocomio ni ampliar sus instalaciones en perjuicio de cientos pacientes de diversos municipios que se atienden en ese nosocomio .

De la seguridad tampoco hay mucho que presumir , el hecho de que el municipio sea unos de los principales focos de extracción de gas ilegal, robos de vehículos y transporte ademas de la desaparición de personas es en gran medida responsabilidad de la falta de acciones contundentes del gobierno estatal .

Tepeaca no es un municipio cualquiera: es motor agrícola, comercial y cultural ademas de ser principal bastión morenista en la región. Dejar pendientes como el Centro de Transformación genera desconfianza. Los habitantes ven cómo otros proyectos estatales avanzan en otras regiones, mientras aquí la transformación se siente incompleta. Críticas opositoras y vecinales señalan que, aunque hay entrega de cheques y cortes de listón, los grandes compromisos estructurales —educación superior específica, impulso masivo al campo sustentable y cierre del ciclo de residuos— no han cumplido el ritmo prometido de “no robar, no mentir, no traicionar”.

Es justo reconocer lo avanzado (planta de tratamiento, obra comunitaria), pero también exigir que se cumpla con lo que se prometió . Armenta tiene la cercanía regional ; ahora falta acelerar la ejecución. Los tepeaquenses gente trabajadora y perseverante, no merecen ver sus necesidades postergadas. El tiempo corre, y en política, las obras no entregadas pesan más que los anuncios.

Tepeaca espera resultados concretos, no más promesas en el horizonte. El gobernador debe priorizar estos pendientes para que su gestión realmente se sienta en la tierra que lo vio nacer. Porque gobernar no es solo prometer: es entregar. Y en eso, todavía hay deuda pendiente.​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

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