El último en llegar, el más sólido: Sergio Juárez y las sombras del poder en la contienda de Morena por Tepeaca

En el cierre del registro de aspirantes a la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación de Morena en Tepeaca —proceso que corrió del 8 al 18 de octubre de 2026—, el tablero local se completó de la manera más reveladora posible: con el registro de último momento de Sergio Juárez Martínez.
Hasta el viernes 16 de octubre, Juárez se desempeñaba como Coordinador Estatal de Delegados de la Secretaría del Bienestar, cargo al que había ascendido en enero de este año después de fungir como delegado en la microregión de Tepeaca. Su llegada al final del plazo no fue improvisación. Días antes, TepeacaNoticias había señalado precisamente esa ausencia como la más notoria y había ubicado a Juárez como el perfil con los mejores positivos y los menos negativos entre todos los que se perfilaban hacia la presidencia municipal de 2027. Su mensaje a militantes, difundido el mismo domingo del registro, insistió en la cercanía territorial y el trabajo en comunidades, el mismo estilo que le permitió crecer en reconocimiento mientras entregaba programas sociales.
Esa fortaleza relativa contrasta con el peso de los apoyos que se perciben fuera de la luz pública. Mario Alberto Rendón Oliva, hijo del subsecretario de Gobernación estatal Isauro Crisóforo Rendón Vargas (ex alcalde de Tepeaca 2011-2014), renunció a su presidencia seccional para registrarse y ha pedido “piso parejo”. El llamado es legítimo en el discurso, pero resulta inevitable preguntar hasta dónde llega la influencia de un padre que ocupa un cargo clave en el gobierno de Alejandro Armenta y que ya ha sido señalado en el pasado por su peso regional. El nepotismo no se mide solo por el parentesco directo; también por la capacidad de abrir puertas, sumar operadores y generar la sensación de respaldo institucional que otros aspirantes no tienen.
A esa ecuación se suma el entorno de otro aspirante, Tonatiuh Aguilar Sarao , hijo del director del COBAEP, Humberto Eloy Aguilar Viveros, ex alcalde de Tepeaca (1993-1996) y figura de larga trayectoria política en la zona. Aunque no figura como aspirante directo, su posición al frente de un sistema educativo estatal con presencia territorial y recursos le otorga capacidad de incidencia a favor de su hijo . En la política local de Tepeaca, los apoyos “tras bambalinas” de funcionarios de primer nivel y de sus círculos familiares o de confianza no son nuevos; lo que resulta injusto es que aspirantes como Mario Rendón y Tonatiuh Aguilar se presenten como competencia limpia mientras se mantiene la ventaja de estructuras, contactos de sus progenitores y visibilidad que solo el cargo público facilita.
El caso del regidor Marco Aurelio Carvajal Hernández ilustra otra cara del mismo problema. Como regidor de obra del ayuntamiento de Tepeaca, encabezado por Alfredo Velázquez Romero, ha participado de manera visible en inauguraciones y entregas de pavimentación y obras en juntas auxiliares, como la de San José Carpinteros. La convocatoria de Morena permite a regidores participar sin separarse del cargo, a diferencia de otros servidores públicos. como Juárez Martínez . Esa excepción legal no elimina la realidad: quien controla o anuncia obra pública en funciones tiene una plataforma de promoción que los demás aspirantes no disfrutan. Usar el cargo de regidor para construir imagen rumbo a la coordinación municipal convierte recursos y presencia institucional en ventaja política personal.
La contienda interna de Morena en Tepeaca no es solo una disputa de perfiles. Es una prueba de si el partido aplica con rigor los principios de equidad que invoca. Sergio Juárez llega con el mejor balance de percepción ciudadana según sondeos locales y con una trayectoria reciente de presencia territorial. Que otros aspirantes cuenten con el respaldo de un subsecretario de Gobernación, del director del Cobaep o con la tribuna de un regidor en funciones no descalifica automáticamente sus proyectos, pero sí exige que la Comisión Nacional de Elecciones y la militancia local vigilen que esas ventajas no se traduzcan en desequilibrios. El piso parejo no se logra con declaraciones; se logra impidiendo que el poder institucional se convierta en palanca de unos y obstáculo de otros.
En Tepeaca, el registro de último momento de quien aparece con mayores positivos y menores negativos pone en evidencia las asimetrías. Corresponde al proceso interno decidir si la fuerza territorial y el reconocimiento ciudadano pesan más que los apoyos heredados o los cargos vigentes. De lo contrario, la “defensa de la transformación” corre el riesgo de convertirse en la defensa de las mismas redes de siempre.



