Dios derrama su palabra a todo el mundo, sin excepción y convierte los corazones :SDNJDE

0
299

Es como la lluvia que cae sin distingo de personas y produce en nuestros corazones cosas buenas cuando nos entregamos a Él.

Tepeaca de Negrete.- El el marco de la celebración del XV Domingo del Tiempo Ordinario , el Santuario del Niño Jesús Doctor de los enfermos a través del presbítero rector Jorge de la Rosa Caballero destacó que Dios derrama su palabra a todo el mundo y esta en nosotros, como tierra fertil, dar buenos frutos.

El padre de la Rosa resaltó que ahora más que nunca debemos preguntarnos como estamos recibiendo a Dios en nuestra vida y si su palabra rinde fruto bueno en nosotros.

“Dios siempre esparce su palabra , su semilla sin excepción de personas, como lo hace la lluvia que llega a todos lados sin distinción y que le cae a todos ,así es la palabra de Dios como la lluvia y nosotros como la tierra la recibimos y Jesús la semilla que rinde fruto en nosotros”, destacó

El padre de la rosa subrayó que para Dios todos somo importantes sin embargo nosotros somos el problema cómo recibimos esa palabra .

” Cuando Cristo, que es la semilla buena , cae en tierra en tierra buena produce fruto bueno y así es como las personas que se esfuerzan y se abandonan totalmente en el señor y confían en su palabra, producen siempre fruto bueno ” aclaró

“Necesitamos ser tierra buena para que nuestro corazón vaya cambiando ,guiado por el señor, para que guíe el ilumine en nuestro caminar cotidiano .Pidámosle a Dios ser tierra buena y ser dóciles a la palabra del Señor para que el guíe nuestros pasos”, resaltó el presbítero al puntualizar que la palabra de Dios convierte los corazones .

En la catedral poblana monseñor Víctor Sánchez Espinosa envió condolencia y consuelo a las familias que recibirán las cenizas de los migrantes poblanos fallecidos en Estados Unidos por causa del COVID-19

En consagración a la Virgen de Ocotlan junto con la diocesis de Tehuacán, Huajuapan y Tlaxcala , Arzobispo de Puebla pidió por el fin de la pandemia durante la homilía dominical de el XV Domingo Ordinario