• Por miles se cuentan los milagros realizados por el Niño en Tepeaca

Tepeaca de Negrete.-Los milagros y sanaciones del Santo Niño Doctor de los Enfermos se cuentan por miles desde que su venerada imagen llego a Tepeaca, de las manos de la madre Maria del Carmen Barrios,hace mas de 70 años a aquel lejano Hospital para los Enfermos en esta ciudad.

Los testimonios de fe de millares de fieles provenientes de diversas latitudes, agradecidos con el Santo Niño de Tepeaca, son incontables. lo que TepeacaNoticias les presenta son solo fragmentos de miles de testimonios ,investigación y narraciones reales , contadas por personas beneficiadas con milagros del Santo Niño Doctor de Tepeaca.


En la lejana década de los 80, una pequeña sufrió un grave accidente automovilístico que le destrozó su pierna y puso en riesgo su breve vida.Los padres angustiados llevaron a la niña con diversos médicos para su atención y sanción.Sin embargo lejos de mejorar, la niña empeoró, se le hicieron injertos de piel que no resultaron , se infectaron y por la gravedad la pequeña cayó en coma durante un mes. Agotadas las instancias humanas a las cuales recurrir, la madre recurrió a la oración.


Inesperadamente , después de más de 30 días en coma, la niña despertó y su primera expresión fue:”Dónde esta mi pelota?, dónde esta la pelota que me regalo el niño?.
La madre de la niña sorprendida e impactada por su repentino despertar y por los cuestionamientos que hacia, no tuvo respuestas en ese momento.
Posteriormente, la niña contó que había estando jugando algún tiempo canicas con el niño y que , en compensación el Santo Niño le había regalado una pelota.Tras ese hecho, y con pelota en mano, la niña sano complemente.


Unos años atrás, en los mediados de los 70s, un conductor infatigable de un camión de transporte del estado de Tamaulipas, en uno de sus acostumbrados recorridos, averió su unidad en Tepeaca ,a altas horas de la noche, lo cual le generó angustia al no poder recurrir a nadie en aquel paraje solitario y con la necesidad de entregar su mercancía al ida siguiente.


Después de múltiple intentos, en la obscuridad de la fría noche, el chófer claudicó en el intento, sin embargo una pequeña figura humana apareció repentinamente y le cuestionó que le pasaba.
El chófer sorprendido e intrigado por ver a un niño solitario en aquel lugar, a esa horas le contó lo que le había sucedido.


Presuroso el pequeño niño le dijo que se lo iba a ayudar y reparar su camión ,lo que genero gracia y risas en el chófer que pensó era una broma. Entre risas , el chófer subió a su unidad y para su sorpresa encendió el motor.Rápidamente y sin pensarlo bajo de su camión para ver y agradecer a un niño que ya no encontró ,por más que busco en el lugar y alrededores.


Más adelante,de manera inesperada el mismo chófer vio al niño en Tepeaca en otras condiciones.
El conductor vio al mismo niño pero en un altar, en la parroquia y comprendió quién lo había ayudado en sus horas de angustia en aquella noche que nunca olvidó.