Tepeaca, en calma después de hechos violentos del domingo en el país.

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La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el pasado 22 de febrero de 2026 en un operativo en Jalisco, marcará un punto de referencia en la seguridad nacional. El impacto fue inmediato y brutal: narcobloqueos, quema de vehículos, comercios incendiados, 25 militares ultimados y decenas de muertes en al menos 20 estados, incluyendo Puebla, donde se registraron más de 20 hechos violentos relacionados con represalias del grupo criminal.

En Tepeaca , nuestro ancestral municipio, afortunadamente no se registraron hechos violentos que lamentar , vandalismo ni ningún tipo de bloqueo a carreteras. La reacción , por antecedentes relacionados con violencia y desapariciones, pudo haber sido catastrófica. Sin embargo, lo que se ha vivido en las horas posteriores es una calma relativa que pocos esperaban. No se reportan hechos delictivos graves adicionales en el municipio desde el pico de violencia del domingo-lunes: ni bloqueos prolongados, ni ejecuciones públicas, ni quema masiva de infraestructura local. Esta tranquilidad contrasta con el caos en regiones como la autopista México-Puebla, Tehuacán o la zona metropolitana, donde sí hubo incendios y cierres viales.

Este escenario de paz aparente en Tepeaca se puede explicar por varios factores clave como el Reforzamiento inmediato y coordinado de la seguridad entre la comuna que encabeza Alfredo Velazquez Romero y la Secretaría de Seguridad Publica Estatal .

   Tras el abatimiento del “Mencho”, el gobierno estatal (bajo la Secretaría de Seguridad Pública) y el federal desplegaron un operativo masivo en Puebla: mayor presencia de Policía Estatal, Guardia Nacional, Ejército y corporaciones municipales. En municipios como Tepeaca, con antecedente de violencia ligada al narcomenudeo, extorsiones y huachicoleo, este despliegue preventivo evitó que grupos delictivos escalaran a represalias abiertas. La coordinación tres niveles de gobierno funcionó como freno efectivo en las primeras 48-72 horas críticas.

También es de destacar a la ciudadanía de Tepeaca, que acostumbrada a años de inseguridad intermitente, respondió con prudencia: menor circulación nocturna, atención a alertas oficiales y confianza relativa en el reforzamiento policiaco. Esta combinación ha contribuido a que no se generen focos adicionales de tensión.

¿Es esta tranquilidad duradera o solo una pausa? Es prematuro afirmarlo. Expertos en seguridad advierten que la muerte de capos como “El Mencho” suele abrir periodos de reacomodos violentos a mediano plazo: disputas por el liderazgo, fragmentación de células o intentos de otros grupos delictivos por ganar terreno. En Puebla, donde operan grupos delictivos, el riesgo persiste.

Por ahora, sin embargo, Tepeaca respira. Las horas posteriores a la caída del “Mencho” han sido de los más tranquilos en meses recientes para el municipio, justo cuando el país entero esperaba lo peor. El reforzamiento de seguridad estatal y municipal ha jugado un papel decisivo en este respiro. Mantenerlo —con inteligencia, presencia constante y cero tolerancia— será la clave para que esta calma no sea solo un paréntesis, sino el inicio de una nueva etapa.

La tranquilidad en Tepeaca no es casualidad: es el resultado de una respuesta rápida y coordinada ante una crisis nacional y también a la prudencia ciudadana que respondió como debería ser ante la difícil situación . Ojalá esa calma se convierta en el estándar, no en la excepción.

Al tiempo

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